jueves, 23 de enero de 2014

El Ventrílocuo: una pasión que logró salvar vidas

El arte de la ventriloquia se remota a Egipto como una forma de entretenimiento o quizás algo más, pues en la antigüedad se utilizaban muñecos como medio para "comunicarse" con entidades del más allá. Así, en África se le relacionó a la magia negra y a una forma de estafar a las personas que deseaban hablar con sus seres queridos. Este término se derriba del latín venter = estómago y loqui = hablar. 

Con el paso de los años esta actividad dejó de ser mal vista o satanizada y se la utilizó como un verdadero arte, por ello se empezaron a diseñar muñecos con características más reales de forma que la presentación sea más creíble. Han existido grandes figuras que han hecho reír a más de un centenar de personas pero esta vez les traigo a un ventrílocuo que con su creatividad e ingenio fue capaz de salvar vidas. Él es Paul Winchell, un hombre de origen polaco que se erradicó en Estados Unidos y gracias a su talento, carisma y dominio de la voz, llegó a la televisión con su show e interpretó las voces de algunos personajes como Tigger, el inseparable amigo de Winnie de Pooh.

A lo largo de su vida, y gracias a su gran capacidad inventiva, Paul Winchell patentó una treintena de artilugios; desde una maquinilla de afeitar desechable, una pluma estilográfica retráctil o un encendedor sin llama, hasta un liguero invisible. Sin embargo, ninguna de ellas fue tan espectacular como su corazón artificial, un sistema que ha ayudado a salvar miles de vidas. (ABC News, 2013)

Su gran logro surgió cuando conoció al médico Henry Heimlich en uno de sus programas, con él entabló una gran amistad, lo que hizo que conociera más de cerca la vida médica y la necesidad de salvar vidas por medio de un aparato que permitiese el bombeo de sangre mientras se realizara una cirugía de corazón abierto. Por ello, Winchell trabajó por mucho tiempo fabricando dicho instrumento basándose en la construcción de sus muñecos, hasta que un día logró desarrollar un prototipo que registró en 1956. Se le concedió la patente en 1963.


   
  
Tiempo después, Winchell donó la patente a la Universidad de Utah, donde llegó hasta un médico  investigador llamado Robert K. Jarvik que, basándose en su funcionamiento, diseñó el Jarvik-7   que en  1982 se convirtió en el primer corazón artificial implantado en un paciente humano.(ABC News, 2013)                                           


Aquí les dejo con una línea de tiempo de la historia de esta curiosa arte y sus mayores exponentes.
http://www.dipity.com/cemontenegro/Historia-del-Ventriloquo/

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